Huerta
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LA HUERTA:
Un paisaje que respira tradición, historia y naturaleza
Descubre la esencia más auténtica de La Pobla de Farnals, ubicada en la comarca de l’Horta Nord, paseando por su encantadora huerta. Este paisaje de campos fértiles, donde el verde de los cultivos se funde con el azul del cielo, es el testimonio vivo de la tradición agrícola valenciana que ha perdurado durante siglos.
A ambos lados del municipio, se extiende un vasto manto de huertos de cítricos y hortalizas, donde destacan los naranjos, caquis y la alcachofa, así como frutales como el melocotonero y el albaricoque. Un recorrido por la huerta te permitirá sentir el latir de una tierra cuidada con mimo, regada por las aguas de la Real Acequia de Moncada, una obra de ingeniería medieval que todavía hoy alimenta estos campos.
El antiguo molino hidráulico, el Molino de Capa, también de origen medieval, es otro de los atractivos que te invita a descubrir cómo el agua ha sido, y sigue siendo, el motor de la vida en la huerta.
Si te gusta caminar, no te pierdas el camino Morís, que conecta el núcleo urbano con los huertos de ocio y el área recreativa El Llarí. Disfruta de un paseo relajante rodeado de naturaleza, aire puro y la tranquilidad que ofrece este rincón lleno de vida.
Molino de Capa
El Molino de Capa es uno de los elementos más representativos de la tradición agrícola de La Pobla de Farnals. Este antiguo molino, construido probablemente en la Baja Edad Media (se documenta en 1672 como «Molí de la Creu del Puig») y catalogado como Bien de Relevancia Local, fue utilizado para la molienda de trigo y arroz blanco gracias a la fuerza hidráulica de la acequia de Moncada. En la fachada principal, se puede apreciar una de las antiguas piedras de molienda en la que está tallada la fecha de 1866.
En el interior del molino, todavía se conservan algunos restos de los cilindros que se usaban para transformar el grano en harina, lo que nos ofrece una visión del proceso artesanal que se llevaba a cabo.
Detrás del molino, en los momentos en que la acequia lleva agua, se puede observar el discurrir de las aguas que, antaño, daban vida a este importante recurso. Este rincón es un recordatorio palpable de la simbiosis entre el hombre y la naturaleza, donde la ingeniería hidráulica se puso al servicio de la producción agrícola.



